Tango a primera vista

Crítica de disco
Orquesta La Típica Lunático 33
Tango a primera vista

Sergio de Dios Marcos

La provincia de Córdoba es una de las jurisdicciones que continúa aportando figuras y agrupaciones, así como lo ha realizado en el pasado –ver El tango en Córdoba 1966 de Efraín Bischoff- actualmente es generadora de nuevas e innovadoras propuestas musicales como la que tenemos en el primer disco de la Orquesta típica Lunático 33 llamado “Tango a primera vista”.
(…)
El disco grabado en la provincia de Córdoba posee 11 tracks de gran audio cuya gráfica, de gran diseño también y fotografía, nos lleva directamente a ambientarnos en una geografía urbana non sancta.
La orquesta la típica Lunático 33 en este primer disco produce un tango moderno sin obsesiones vanguardistas, ni pintoresquismo “for export”; sino que transmite la sensación de haber encontrado una suerte de “marca de agua” en arreglos de cámara y en la presencia de la guitarra criolla o clásica en su formación, que se escuchan a medida que avanzan los temas para ir recorriendo así el riquísimo mapa artístico y emocional del tango.
La ausencia de piano-instrumentos característico de la orquesta típica- le da otro pilar de diferenciación musical, frente a orquestas de similares características como la Orquesta Típica Imperial, la Orquesta de la Ciudad de Buenos Aires y en el pasado con ciertas formaciones de Astor Piazzolla.
Asimismo la presencia de dos cantores: Sofía Yanel y Nicolas Abosky, ambos de sorprendente expresividad y color en sus registros vocales, generan recursos para abordar el repertorio cantado del género sin dificultad.

El clásico “Comme il faut” de Arolas es el tango instrumental elegido para abrir el disco, este clásico de la guardia vieja es ejecutado con una particular variación rítmica, dejando lugar para que la guitarra clásica –instrumento poco frecuente en la orquestas vigentes- aparezca cálidamente entre diálogos de bandoneones y violines.
La forma de armonizar los momentos moderados a través de las cuerdas, crea paisajes de gran emotividad basados en la belleza, tensión o dramatismo propios del género. Esta característica de cámara en las cuerdas no es vista muy a menudo en las nuevas formaciones de tango dándole a la orquesta un timbre original a su música. Excelentes solos de violín y una efusiva variación final de los bandoneones dan el golpe de sorpresa justo al comienzo del disco.

Llega el turno a “Paisaje” de Piana y Manzi, popularizado vals de los años 40 por la gran interpretación de la orquesta de Pedro Laurenz cantado por Alberto Podestá. El cantor Nicolás Abosky de gran expresividad le da a las palabras de Homero Manzi el factor de verdad para que suenen actuales:
“Te compré una tarde paisaje lejano,
el marco dorado y el tema otoñal.
Te colgué en el muro frente a su retrato,
frente a su retrato que ya no está más”
El acompañamiento de la guitarra en las partes cantadas junto a la orquesta vuelve a relucir el buen gusto rítmico, mostrando nuevamente lo que será su marca registrada a través del disco: el delicado trabajo de las cuerdas.
Es de remarcar los unísonos y contracantos de buen gusto; logrando un balanceo justo en los tiempos de cada instrumento que permiten a la guitarra un lugar dentro del timbre de la orquesta durante todo el disco.

Otro tango cantado elegido es “Rebeldía” de Rubens/Blanco, tango registrado en 1946 que desborda los dos atributos más que presentes en el tango en general: el resentimiento y la tristeza. La voz de Sofía Yanel, tal como lo hiciera Nicolás Abosky, brinda la credibilidad necesaria a la sentida letra de Blanco/Rubens:
“Con las manos rojas de apretar el corazón, ahora un grito sordo de rencor”
Tanto en “Tinta roja” de Piana/Castillo como en “Rebeldía” la orquesta acompaña, creando un lugar para que no se pierda la emoción que dispara la lírica, logrando una imagen cinematográfica en cada frase.
En el tango instrumental “Gallo ciego” de Agustín Bardi y en “Nostalgias” vemos acentos con el ritmo que recuerdan Piazzolla, y ciertas reminiscencias a Osvaldo Pugliese. La voz de Sofía Yanel renueva las ganas de escuchar este último tango que ya a esta altura se encuentra por demás trillado.
Le siguen el vals “Gota de lluvia” de Lipesker y Manzi con gran introducción de bandoneón; “Nada” de Dames/Sanguinetti; “Toda mi vida” de Troilo y Contursi y “Milonga sentimental” de Piana y Manzi, en el cual se acompaña al cantor con gran cadencia, invitando inexorablemente al enlace del baile.
Cerrando el disco el bellísimo tango “Mal de amores” de Pedro Laurenz, logra el punto más alto del disco desarrollando una madurez en el desempeño de los bandoneones y las cuerdas de aquellas orquestas ya consolidadas en su estilo.

Sonando definitivamente a tango, en presente, con el pulso de las ciudades de estos tiempos tendrán el mayor desafío de la actual generación de músicos tangueros: un repertorio propio. No obstante el tiempo está de su lado y el mérito mayor de este cd es que suena a la Orquesta la Típica Lunático 33.

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