Lunático 33: Tradición y libertad

La orquesta típica Lunático 33 presenta este jueves su segundo disco “Sueño y orquesta”, dividido entre temas propios y versiones arregladas.

Por Redacción VOS 03/09/2013 00:03

 

La orquesta típica Lunático 33 destaca por su numerosa formación que, paradójicamente, podría decirse que es atípica en la escena tanguera local, y eso aunque en las décadas de 1940 y 1950 medio centenar de orquestas típicas actuaban en Córdoba. La hasta ahora breve pero provechosa trayectoria de Lunático 33 registrará otra hazaña este jueves, cuando en el Teatro Real (San Jerónimo 66), a las 21, presente Sueño y orquesta, su segundo disco. El show, que se encuadra en el ciclo Disco es cultura, tendrá como invitados a la cantante Julieta Ghibaudo y a los bailarines Analía Uribe y Francisco Solá, mientras que Germán Falfán hará las proyecciones.

 

“Sueño y orquesta sigue la línea del disco anterior, es un disco con arreglos nuestros, los arreglos son el eje”, dice el guitarrista Adrián de Alzáa. Y sigue: “El tango se diferencia de otras músicas en que tiene una profundidad que permite versiones distintas. Hay un trabajo creativo en el género que es el que hacemos nosotros, el de dar versiones propias a tangos clásicos. En este disco eso también está, con el agregado de que algunos temas son propios, algunos instrumentales y otros cantados”.

 

¿Por qué Sueño y orquesta? De Alzáa: “No hemos pensado en el porqué del nombre, Sueño y orquesta es un tema que yo compuse. Lo primero que se me viene a la mente es una anécdota de cuando masterizamos el disco, de alguien que confunde el nombre de forma extraña, sin relación directa con la fonética o el significado de las palabras, y lo llama ‘cielo y tierra’. A mí me gustó eso, me parece que está detrás del nombre; hay un sentido vertical dentro de la vida que por ahí no es el más común en la cultura, el arte proviene en cierta manera de arriba, de un nivel distinto”.

 

El tango también impone su tradición vertical, y Lunático 33 se posiciona de manera original frente a ella, respetándola más desde la originalidad que desde la sumisión. “Hay un legado enorme de épocas anteriores, y ese peso es inspirador sin ser normativo –explica el músico–. La gente que creó esto lo hizo con libertad, no es que tomaban una fórmula externa como verdad absoluta. Ahora al tango le pasa lo que le pasó a la música clásica, es muy grande el conocimiento y lo que se dice académicamente es difícil de discutir. Pero hay que tomar el ejemplo de las orquestas típicas, de cómo se desenvolvían; tenían un gran sentido de dirección interna, su centro de gravedad era hacia dentro y no hacia afuera. Por eso también la música ha sido creativa, cada orquesta tenía algo propio, como la de Pugliese o la de Troilo, son todas únicas. Yo creo que nosotros tenemos algo de eso”.

 

Sobre el hecho de hacer tango en Córdoba, De Alzáa concluye: “El nuestro es un proyecto muy extraño, es muy difícil articular tanta cantidad de gente, el circuito en sí no lo justifica, no da facilidades, por eso no hay orquestas. Pero el hecho de que hayan existido antes en Córdoba muestra que esto es un fenómeno que trasciende a Buenos Aires, el tango es una música nacional”.

 

Integran Lunático 33: Javier Anzardi, Federico Fernández y Javier Ruax en bandoneones; Guillermo Zurita, Alan Chevalley y Florencia Veronese en violines; Agustina Manca en viola; Juan Tatián en Contrabajo; Nicolás Abosky en voz y Adrián de Alzáa en dirección artística, guitarra y arreglos. Participá acá del concurso por entradas para ver el concierto.

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